El precio del progreso: la gestión ambiental de proyectos como palanca para conservar la biodiversidad
Desarrollo territorial y conservación, un equilibrio necesario
La expansión urbana y el despliegue de infraestructuras han sido motores clave del desarrollo económico y social durante el último siglo. Ciudades, carreteras, embalses, líneas eléctricas o plantas energéticas han permitido mejorar la calidad de vida de millones de personas, garantizar el acceso al agua y la energía, y conectar territorios antes aislados. Sin embargo, este progreso no ha estado exento de costes ambientales.
Gran parte de las ciudades y grandes infraestructuras se han asentado en territorios especialmente valiosos desde el punto de vista ecológico: zonas fértiles o bien irrigadas, con climas suaves y alta biodiversidad. Además, el impacto de la urbanización no se limita al suelo directamente ocupado. Las ciudades extienden su huella mucho más allá de sus límites administrativos mediante redes de transporte, suministro energético, áreas industriales, vertederos o espacios de ocio.
En este contexto, ALTÁCIA ofrece una consultoría ambiental que juega un papel esencial para anticipar, evaluar y mitigar los impactos de la urbanización y las infraestructuras, integrando la conservación de la biodiversidad en la planificación territorial y el diseño de proyectos.
Planificar bien para impactar menos
La primera y más eficaz estrategia para reducir los impactos ambientales es la prevención. Un proyecto bien diseñado desde sus fases iniciales puede evitar afecciones graves sobre especies y hábitats sensibles.
Esto implica identificar, antes de intervenir, áreas de alto valor ecológico, corredores de conectividad, zonas de presencia de especies protegidas o procesos ecológicos clave. Cuando esta información se incorpora tarde, las soluciones suelen ser más costosas, menos eficaces y, en muchos casos, meramente paliativas.
Además, no basta con analizar el impacto de una actuación aislada. Las infraestructuras suelen actuar de forma acumulativa: una carretera, un tendido eléctrico y una urbanización pueden generar, en conjunto, una fragmentación del territorio mucho mayor que la suma de sus efectos individuales. Por ello, resulta imprescindible una evaluación integral de los impactos que ofrezca una escala múltiple.
La evaluación de impacto ambiental: una herramienta clave para la toma de decisiones
La evaluación de impacto ambiental (EIA) es el principal instrumento para analizar cómo una actuación puede afectar a los ecosistemas, a los espacios y las especies. Desde la perspectiva de la biodiversidad, este proceso incluye varias fases fundamentales y en todas ellas ALTÁCIA es una solución fiable para llevar a cabo la gestión ambiental de un proyecto.
En primer lugar, se realiza una evaluación preliminar basada en la información disponible: cartografía, figuras de protección, inventarios de especies y características del proyecto. Esta fase permite detectar posibles conflictos y orientar el diseño.
A continuación, se lleva a cabo la estimación de impactos, analizando la relación causa – efecto entre la intervención y la respuesta del medio natural. Este proceso distingue entre impactos directos e indirectos, temporales o permanentes, reversibles o irreversibles, etc.
La tercera fase consiste en la definición de medidas de mitigación, de carácter preventivo, corrector o compensatorio, las cuales pueden incluir modificaciones en el trazado o la ubicación, restauración de hábitats, creación de corredores ecológicos, ajustes temporales de las obras o incluso la compensación ambiental en otros territorios.
Por último, un buen estudio debe incorporar un programa de vigilancia durante la fase de obras y un plan de seguimiento durante la fase de funcionamiento o explotación, que permita evaluar la eficacia de las medidas adoptadas y aplicar criterios de manejo adaptativo una vez ejecutado el proyecto.
Expansión urbana: ciudades que transforman los ecosistemas
La creación y crecimiento de las ciudades supone una transformación profunda del territorio. El suelo natural se sustituye por superficies artificiales, se modifican las condiciones climáticas locales y se homogenizan los ambientes urbanos a escala global.
Las ciudades tienden a favorecer especies generalistas y exóticas, mientras desplazan a muchas especies autóctonas. Mascotas asilvestradas, especies invasoras y fauna oportunista encuentran en el medio urbano un entorno favorable, alterando las comunidades originales. Sin embargo, las ciudades no son necesariamente espacios incompatibles con la biodiversidad. Parques, zonas verdes, riberas fluviales y espacios periurbanos bien gestionados pueden actuar como refugios para numerosas especies. Cuando se diseñan como verdaderos fragmentos de hábitat y no como simples elementos ornamentales, estos espacios contribuyen a mantener poblaciones viables y a mejorar la conectividad ecológica dentro de la matriz urbana. Desde ALTÁCIA contamos con una dilatada experiencia en la gestión ambiental de urbanizaciones y espacios urbanos, tanto en fase de diseño como de construcción.
Embalses: infraestructuras hidráulicas y fragmentación fluvial
Los embalses han sido fundamentales para garantizar el abastecimiento de agua y la producción de energía, pero también generan impactos ambientales significativos. La inundación de grandes superficies supone la pérdida directa de hábitats terrestres, mientras que la alteración del régimen fluvial afecta a los ecosistemas aguas arriba y aguas abajo. Las presas actúan como barreras para muchas especies acuáticas, especialmente los peces migradores, e impiden el transporte natural de sedimentos. Además, las fluctuaciones artificiales del nivel del agua dificultan el desarrollo de vegetación ribereña estable. No obstante, con una gestión adecuada, algunos embalses pueden albergar comunidades de aves acuáticas y otros organismos. Medidas como la estabilización de orillas, la creación de zonas someras o la mejora de la conectividad longitudinal pueden reducir sus efectos negativos y potenciar su valor ecológico.

Carreteras y ferrocarriles: conectividad humana, fragmentación ecológica
Las infraestructuras lineales son uno de los principales factores de fragmentación del territorio. Carreteras y líneas ferroviarias no solo ocupan suelo, sino que dividen hábitats, aíslan poblaciones y generan una elevada mortalidad por atropellos. Además, producen efectos indirectos como ruido, contaminación, alteración del comportamiento animal y facilitación de especies invasoras a lo largo de sus márgenes. Estos efectos pueden extenderse cientos o incluso miles de metros más allá de la propia infraestructura. La mitigación de estos impactos pasa por una selección cuidadosa del trazado, la instalación de pasos de fauna, cerramientos adecuados, señalización específica y la adaptación de la gestión del tráfico a los ciclos biológicos de las especies más vulnerables y de mayor valor ecológico.
Tendidos eléctricos: el riesgo silencioso para las aves
La red eléctrica constituye una malla casi omnipresente en el territorio. Las colisiones y electrocuciones afectan especialmente a aves de gran tamaño y rapaces, que utilizan los postes como posaderos o zonas de vigilancia. Un diseño inadecuado de los apoyos eléctricos es responsable de buena parte de esta mortalidad. Sin embargo, existen soluciones técnicas contrastadas: aislamiento de conductores, modificación de crucetas, eliminación de posaderos peligrosos o soterramiento en zonas sensibles. Además, los tendidos generan impactos indirectos al abrir corredores en masas forestales, favoreciendo el efecto borde y la entrada de especies invasoras, como bien explicamos aquí: Soterramiento de líneas eléctricas en espacios protegidos: ¿solución sostenible o nuevo desafío ambiental?
En ALTÁCIA somos expertos en la gestión ambiental de proyectos de subestaciones y líneas eléctricas, tanto en fase de diseño como de construcción y funcionamiento.

Energía eólica: renovables bien planificadas
Las plantas eólicas son una pieza clave en la transición energética, pero su implantación debe realizarse con criterios ambientales rigurosos. El impacto no se limita a las colisiones con aerogeneradores, sino que incluye pistas de acceso, desmontes, ruido y efecto barrera.
La mortalidad por colisión varía mucho entre instalaciones, lo que demuestra que la ubicación y el diseño son factores determinantes. Evitar zonas de paso migratorio, áreas de concentración de aves y hábitats sensibles es esencial para compatibilizar energía renovable y conservación – Aerogeneradores que se detienen para proteger aves –
En la actualidad, ALTÁCIA está presente en la gestión ambiental de proyectos de energía eólica.
El valor de una consultoría ambiental especializada
La urbanización y las infraestructuras seguirán siendo necesarias para el desarrollo social y económico. El reto no es detenerlas, sino hacerlas compatibles con la conservación de la biodiversidad. Una consultoría ambiental especializada como ALTÁCIA aporta conocimiento científico, visión territorial y capacidad técnica para integrar la variable ambiental desde el inicio de los proyectos. Evaluar impactos, diseñar medidas eficaces y aplicar criterios de manejo adaptativo no solo reduce riesgos ambientales y legales, sino que mejora la sostenibilidad y aceptación social de las actuaciones. En este contexto de creciente presión sobre el territorio, la planificación ambiental rigurosa ya no es una opción: es una necesidad estratégica. Desde Altácia contestamos la siguiente pregunta: ¿Cómo puede la tecnología acelerar la sostenibilidad en las empresas?