España se enfrenta a 141 riesgos climáticos que afectan a la salud, la economía y la biodiversidad
España encara uno de los mayores desafíos medioambientales de su historia reciente. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha identificado 141 riesgos climáticos que amenazan directamente la salud, la economía y la biodiversidad del país. La cifra, recogida en la Evaluación de Riesgos Climáticos de España (ERCE), refleja una realidad ineludible: el cambio climático ya no es una posibilidad futura, sino un fenómeno presente que afecta a todos los sectores y territorios.
El documento, elaborado tras cuatro años de trabajo con más de 200 expertos y más de 100 instituciones, clasifica los riesgos en función de su gravedad, su probabilidad y su reversibilidad. De ellos, 51 riesgos son especialmente graves o inminentes, y 17 presentan baja reversibilidad, lo que significa que los daños podrían ser permanentes si no se actúa con rapidez. Este análisis sitúa a España entre los países europeos que más detalladamente han evaluado su vulnerabilidad climática, con el objetivo de orientar políticas públicas y estrategias de adaptación.
En Altácia, como consultoría medioambiental en Madrid especializada en adaptación al cambio climático, consideramos este informe un punto de inflexión. Los datos del MITECO no solo sirven para diagnosticar la situación actual, sino que también ofrecen una hoja de ruta para gobiernos, empresas e instituciones que buscan reducir su exposición a los impactos climáticos.
Los riesgos que más amenazan a España
El informe identifica amenazas en todas las dimensiones del territorio español: desde la pérdida de recursos hídricos y la disminución de la calidad del aire, hasta la afectación a la salud pública, la agricultura, las infraestructuras y los ecosistemas naturales.
Entre los riesgos más graves destacan:
- Aumento de las temperaturas extremas, con consecuencias directas en la salud humana y la mortalidad asociada a olas de calor.
- Escasez de agua y desertificación, que comprometen tanto la agricultura como el abastecimiento urbano.
- Incremento del riesgo de incendios forestales, que ya han mostrado su virulencia en la Península durante los últimos veranos.
- Subida del nivel del mar y pérdida de litoral, que amenazan a los ecosistemas costeros y a la actividad económica vinculada al turismo.
- Degradación de la biodiversidad, especialmente en ecosistemas mediterráneos sensibles a la sequía.
Según el MITECO, estos fenómenos no actúan de forma aislada, sino que se retroalimentan entre sí: la pérdida de vegetación agrava las olas de calor, los incendios incrementan la erosión del suelo, y la falta de agua limita la recuperación ecológica.
En este contexto, la gestión de riesgos climáticos se convierte en una herramienta esencial. Desde Altácia, trabajamos con tecnologías de análisis geoespacial, modelado de escenarios y herramientas predictivas que permiten anticipar estos impactos y diseñar infraestructuras sostenibles capaces de resistir los efectos del cambio climático.

Adaptarse es urgente: una visión compartida entre ciencia, política y territorio
El informe del MITECO subraya que los riesgos climáticos están interconectados y requieren respuestas coordinadas. No basta con medidas puntuales o sectoriales: se necesita una estrategia de adaptación integral que incluya la planificación urbana, la ordenación del territorio, la gestión del agua, la salud y la energía.
La Evaluación de Riesgos Climáticos de España (ERCE) es, en este sentido, una herramienta clave para priorizar políticas públicas. Entre sus conclusiones más relevantes se encuentran la necesidad de reforzar la resiliencia de las infraestructuras, mejorar la vigilancia climática y fomentar la investigación aplicada.
En Altácia, participamos activamente en este proceso de transformación desde la práctica profesional. Nuestra experiencia en consultoría medioambiental nos permite acompañar a empresas e instituciones en el diseño de planes de adaptación y mitigación climática, aplicando soluciones innovadoras como el uso de inteligencia artificial geoespacial y monitorización ambiental avanzada.
Estas herramientas permiten integrar el componente climático en la toma de decisiones y reducir la vulnerabilidad de los proyectos a largo plazo.
Puedes ver un ejemplo de cómo la innovación tecnológica se traduce en acción ambiental en el artículo “¿Cómo recuperar la biodiversidad después de un incendio forestal?”, donde mostramos cómo aplicamos la ciencia de datos y la observación satelital a la gestión sostenible.
Un reto compartido para la próxima década
La evaluación publicada por el MITECO marca un antes y un después en la política climática española. Supone una llamada a la acción tanto para las administraciones públicas como para el sector privado. Los 141 riesgos identificados no son solo amenazas, sino también oportunidades para replantear la forma en que planificamos y gestionamos nuestro entorno.
En esta nueva etapa, la colaboración entre ciencia, tecnología y gestión ambiental será decisiva. Desde la perspectiva de Altácia, el reto no consiste únicamente en adaptarse, sino en anticiparse. A través de metodologías basadas en datos, análisis territorial y evaluación ambiental estratégica, ayudamos a diseñar proyectos que minimizan la exposición al riesgo y fomentan la sostenibilidad a largo plazo.
En definitiva, España se enfrenta a un escenario climático complejo, pero también a una oportunidad histórica: convertir la adaptación en motor de innovación. Con planificación, conocimiento y cooperación, es posible construir un país más resiliente, sostenible y preparado para los desafíos del futuro.


